Bueno, parece que, poco a poco, vamos sabiendo algo más sobre vinos. Nuestros amigos lo saben y quieren también aprender (otros quieren beber y punto), es por ello que les invitamos a casa a tomar unos vinos.

Les recibimos, disponemos los vinos que vamos a tomar en la mesa y pasamos a descorchar la botella.

Sacamos la cápsula (la “cobertura” del corcho y el cuello), metemos el tirabuzón en el corcho y después de algunas vueltas nos disponemos a extraerlo.

¡Horror! A medida que vamos sacando el corcho, vemos como se va agrietando hasta el punto de partirse en dos. Ante la carcajada general, la única opción que nos queda es, o pelearnos épicamente contra la parte restante del corcho para intentar sacarla, o meter el dedo para que el corcho quede dentro de la botella y al menos podamos tomar el vino (opción poco, por no decir nada, recomendable).

Vamos a ver como sacar bien el corcho de una botella.

  • En primer lugar, sacar la cápsula de la botella, cortándola por debajo del labio (protuberancia de la parte superior del cuello).
  • Limpiar el cuello de la botella y la parte superior con un trapo.
  • Insertar el tirabuzón del sacacorchos y, con suaves movimientos, girarlo hasta llegar al tope (siempre dependiendo de la longitud del tirabuzón).
  • Extraer el corcho, apoyando la botella en la mesa y tirando del sacacorchos hacia arriba, procurando no mover mucho la botella.
  • Limpiar otra vez el cuello, retirando, si los hay, restos del corcho.

En cuanto al sacacorchos, usad aquel con el que os sintáis más cómodos. Uno de los más recomendables ( y el que más nos gusta a nosotros) es el sacacorchos de dos tiempos.